Presentación

Chejov difuminado peqEl Estudio Dramático fundado en Valencia en Octubre de 1989 se presentó y se presenta como una escuela de teatro para el actor en su especialidad de Interpretación textual, es decir, el conocimiento del personaje dramático en sus diferentes estilos, a partir de la forma en que aparecen en la tradición occidental: el texto dramático. Desde el año 2003 se abre la segunda especialidad: Dirección Escénica.

Un actor en el mundo es una persona que se abre a la fuerza del presente, de su época, de su historia, observando con suma atención las marcas dejadas por otros anteriores a él y que estimando esto las actualiza interpretándolas hoy y aquí. El Estudio Damático mira en su enseñanza al actor de la palabra. Por ello las disciplinas que componen el Programa General de Formación de Actores depositan su confianza en el cuerpo y su voz, para que desde aquí se aprenda a moldear el carácter del personaje dramático desde un criterio, la acción. Ésta será el campo de experiencia que dará al alumno el conocimiento del arte de la intrepretación.

Pero no hay personaje sin actor, como no hay actor alguno que no se reconozca antes que nada como persona. Hay un camino del alumno hasta el personaje que pasa por un organismo psicofísico que ha de escuchar, preguntar, educar y nunca dañar. El profesorado del Estudio Dramático de manera coordinada y reflexiva, acompaña al alumno en este camino, desde el conocimiento de una técnica que encuentra sus bases en la práctica pedagógica de Stanislavski. Como un legado de enorme valor se hace imprescindible para todo alumno que se plantee el arte de la interpretación desde el conocimiento personal, es decir, desde la entrega que hace de su particular acto de vida en un espacio que llamamos escenario.

Sin respuestas concluyentes pero sí con preguntas guía, la escuela va aplicando su pedagogía para vivir como un viaje el proceso del alumno al actor y de éste al personaje. Así la técnica que se le propone no es para resolver el problema del cómo hacer, sino para que indague el sentido del propio hacer.

Puesto que del sentido del hacer se trata, el tiempo se va a encargar de ayudar a descubrir al alumno los hábitos y clisés que están alojados en él. Es por eso por lo que al alumno se le propone dar tiempo al tiempo y un rato más. Con ello alcanzará el conocimiento que requiere como actor, que no es otra cosa que el saber de lo que le limita. Esto le dará honestidad, respeto y sinceridad para con su oficio teatral y aún puede que lo eleve a categoría de arte si las chispas de la inspiración le pillan con los párpados levantados.

Las bases de nuestra enseñanza están planteadas con esta presentación. Su verdadera comprensión sólo es posible con la experiencia que dejan las sesiones de cualquiera de las disciplinas que componen nuestro programa de estudios. Hasta ese momento esto no deja de ser sólo información.

Pablo Corral Gómez
Fundador y director de la escuela